Lo que mata desarrollos de alta gama no es la falta de capital. Es el capital impaciente.
Un desarrollo ultra-lujo, bien hecho, recorre más de 15 años entre la compra de la tierra y el retorno de capital. La mayoría del capital disponible en el mercado opera en horizontes más cortos. Esa diferencia —entre la duración del activo y la duración del pasivo— es donde se decide,






